Cambiándole de establo no cambia el burro

Incursioné en el medio de la televisión en 1994, siendo estudiante de teatro. Actué en la novela Detrás de un Ángel, de R.T.I, serie dirigida por Carlos Duplat. Fue la época en que iniciaron su vida actoral Margarita Ortega y Robinson Díaz. Luego ingresé al elenco del programa Fuego Verde, dramatizado inspirado en el mundo de las esmeraldas.De vez en cuanto el trago, la rumba y la droga se convirtieron en compañeras “in”-faltables de bohemia, aunque en medio del gozo y el derroche, también las utilizaba como refugio mientras esperaba que llegara el momento en que se cumplieran mis metas profesionales.

Era el tiempo en que ingenuamente tenía en la punta de la lengua la excusa perfecta para justificar mis locuras, como cundo en la puerta de su casa la mamá de Jaime, el mas cercano de mis amigos en el medio, nos advertía al salir de rumba:

-!Cuidado, Muchachos!, recuerden que la marihuana mata.

-!Pero qué ‘mata’ tan buena, doña Sofi!, le respondía.

Cuando comencé a ser reconocido, al salir a la calle mucha gente se decía entre ella: ¡Ay!, ¡mire!, él trabaja en televisión.

Estas reacciones de inmediato hacían salir mi vanidad a flote, especialmente cuando me pedían autógrafos. El ego se alborota­ba más y más, a tal punto que cambiaba hasta el caminado, queriendo casi levitar; ponía ojo de águila, pecho de paloma y culeco de pato.

Continuar….