Destacado en la pasada feria por su nombre, y por ser uno de los más vendidos y solicitados por el público.
Temática del libro: Me creía muy bueno y como muchos yo decía: No robo, no mato, ni le hago mal a nadie; pero no sabía que con mis resentimientos o mi lengua había matado a muchísima gente; además cuando uno odia, ¿Quien es el que sufre? Pues uno mismo, porque el otro ni se da cuenta de que uno lo odia. / También creía que por que estaba joven y lleno de adrenalina yo me las sabía todas y que todo el mundo estaba pasado de moda; de lo vanidoso que era, caminaba con ojo de águila, pecho de palomo y culeco de pato, pero al final, de tanto embarrarla y meter las patas, me di cuenta que yo era más peligroso que un bruto con iniciativa. / Vivía con una depresión tan horrible que lloraba hasta despidiendo un avión de carga, y con la necesidad de sanarla me hice leer no solo las cartas sino también el tabaco, las bolas y el sobaco, todo el kit completo; pero al final como el burro no cambia cambiándolo de establo, termine con las mismas heridas, vacios y carencias en el corazón. /Pensaba que amaba y valoraba a mi esposa, pero por dármelas de macho con la primera vieja que me diera papaya le ponía los cachos, y lo que era de esperarse, le destroce sus sentimientos y al final termine abandonado y por perro me llene de pulgas. Bien dice la frase, ¨no hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti¨. /Con mi novia creíamos que con los cien mil pesos que gastamos en los dos abortos que tuvimos, era muy fácil sacar esos dos niños de su vientre, pero lo difícil es que no hemos podido sanar la tristeza, al sacarlos de nuestros recuerdos y de haber convertido su vientre en una tumba de carne. Además cuantas parejas hemos conocido que con tanto dinero y tantas cirugías buscando sanar su esterilidad o en espera de un milagro, no han podido tener un bebe. /Pensé que amaba a mis hijos porque les daba muchas cosas, pero no les daba tiempo; anteriormente comíamos en la mesa donde teníamos la oportunidad de compartir y dialogar, pero ahora por las múltiples ocupaciones y el estrés en que vivimos con mi esposa, ya no dialogamos, sino que día-legamos; y que nostalgia tan grande la que me da, al recordar como anteriormente yo no dejaba que mi niño se durmiera sin antes contarle historias, o a mi esposa cuando con su ternura y delicadeza, sacaba tiempo para cantarle canciones de cuna y enseñarnos a orar en familia, lo cual nos ayudaba muchísimo a permanecer unidos.
